domingo, 19 de octubre de 2008

Nota al genial Rául Barboza, un artista excelso !!!


La nota fue más larga, pero bueno siempre hay que sintetizarla. Raúl Barboza un artista genial, que en Francia y entantas partes del mundo fue reconocido y acá aún hay gente que no tiene idea quién es.

Por José María Gómez Santa Cruz
“La música es muy importante en la vida de un ser humano”


El sonido del acordeón trasciende el hecho artístico y busca permanentemente un nuevo sonido, una nueva armonía. El timbre inconfundible de Raúl Barboza renueva en cada acorde el sentir del chamamé, el sentir del litoral.


Qué cosas aprendiste a lo largo de tu vida?

Aprendí a posicionarme. Si uno sabe donde está el norte, puede saber donde están los otros puntos. De mi papá y de mi mamá, en mi niñez, aprendí a valorar los momentos de alegría y también los de enorme tristeza. Aprender de los demás es importante, uno aprende con un niño, con un animalito, aprende mirando y entonces entiende ¿porqué el árbol se inclina a un lado y no hacia el otro?.Las cosas en las que uno repara tienen que ver con la manera en que uno ve la vida. Yo trato de verla con tranquilidad, sabiendo que en cualquier momento puede venir una enorme felicidad y al instante una gran tristeza. Hay que andar tranquilo.
Tu acordeón significa...

Es una parte de mí mismo, me ayuda enormemente a vivir y a hacer sentir bien a los demás.Hace poco fui a tocar a un asilo de ancianos en Concepción del Uruguay, cuando entré los ancianos estaban caídos, tristes, saludé a uno por uno y en eso uno de ellos me dice que me había visto tocar hacía muchos años, que él en ese momento tocaba la guitarra pero que ahora además de no poder ver no tenía una, también me encontré con un señor que según la gente del lugar no hablaba hacía muchos años. Entonces una enfermera le acercó al anciano que no podía ver una guitarra y tocamos juntos “Merceditas” y casi como una paradoja, la voz que más se escuchaba era la de aquel que no hablaba desde hacía años. Eso es mi acordeón...
Eso es el poder de la música...

La música es importante en la vida de un ser humano, la música genera ilusión, ganas de vivir. Cada melodía procura un efecto diferente en el espíritu del que escucha.La música a mí me puede sugerir un acto, un momento, una situación y a otro le puede sugerir otras cosas, tristeza, alegría, dolor, un amor perdido, o un amor ganado. La música despierta en el ser humano sus propias vivencias, dibuja en el espíritu de cada uno, formas invisibles de sentimientos.

¿Te ha pasado de tocar la misma canción y sentir sensaciones diferentes?

Sin ninguna duda, de pronto hay notas que aún siendo las mismas que siempre uno ejecuta, tienen distinta intensidad, distinta emoción, distintas imágenes. Lo mismo pasa con el artista que dibuja con su lápiz en un papel. “La vida” ha sido tan sabia que no le dio a todos la posibilidad de poder realizar todo, sino a cada uno la capacidad de hacer un poco.
¿Cómo ves nuestro país hoy culturalmente?

Yo no logro entender por qué hay gente que se ensaña con nuestros ancestros, esto se sabe y se ve y sin embargo... de eso no se habla. Esta situación sugiere que deberíamos ocuparnos un poco más en serio de nuestras raíces, de nuestra educación para que nuestra cultura esencial se desarrolle y se genere conocimiento para todos.

Sí, a veces pareciera que de ciertas cosas no se debe hablar...

Sí, a veces parece más sencillo no hablar de ciertos temas. Yo he visto hombres comprometidos con su función, dar su tiempo y hasta a veces su vida en pos del bien común y también tuve la mala experiencia de ver lo contrario.En la vida tenemos que aprender a dar, mi padre siempre me dijo -nunca pidas nada- porque después la vida por rebote te da y si no tenés nada para dar, sonreí. Eso es lo que trato de hacer con mi música, por supuesto que con aciertos y con errores.
¿Cómo empieza tu historia?

Mi papá nació en Curuzú Cuatiá, era guaraní parlante y mi mamá también, ella se crió en Curuzú pero nació en Santa Fe. Papá era guitarrista, cantor y un día vino con un acordeoncito de dos hileras y ahí empecé a aprender. En realidad mucho no me acuerdo, aprendí solo, soy autodidacta, nunca tuve la oportunidad de aprender con un maestro, me fui dando maña, escuchando, mirando.Las únicas veces que estudié me enseñaba Adolfo Ávalos, después de las 3 de la mañana y hasta las 5, cuando tocábamos en la peña “La Tribu de los Farías Gómez”, me explicaba los acordes. Me acuerdo que me sentaba a escuchar a Mario Arnedo Gallo*, a Hugo Díaz*, escuchaba a Rovira*, que no lo escuchaba nadie, a Piazzolla cuando sacó el Quinteto, a Abel Fleury*, al pianista Argentino Valle y escuchándolos, aprendía.

CONTINUA LEYENDO ESTA NOTA EN REVISTA MAGMA MÚSICA 01

No hay comentarios: